Una historia que nos llena de orgullo y nos motiva para la defensa de la soberanía nacional 🇲🇽
Hace 216 años, la madrugada del 16 de septiembre de 1810, en el pueblo de Dolores, el cura Miguel Hidalgo y Costilla levantó su voz para llamar al pueblo a luchar por un futuro diferente. Aquel acontecimiento, conocido como el Grito de Dolores, marcó el comienzo de una lucha que cambiaría para siempre el destino de nuestra nación.
Pero México no nació de un solo grito ni de una sola batalla. La Independencia fue construida durante once años de lucha, con victorias, derrotas, sacrificios y la participación de miles de hombres y mujeres que estuvieron dispuestos a entregar incluso su vida por sus ideales.
Junto a Hidalgo estuvieron figuras fundamentales como Ignacio Allende, Juan Aldama y María Josefa Crescencia Ortiz Téllez-Girón, quienes hicieron posible que el movimiento comenzara. Los insurgentes avanzaron por buena parte del territorio y obtuvieron importantes victorias.
El 28 de septiembre de 1810, la lucha llegó a Guanajuato con la toma de la Alhóndiga de Granaditas, uno de los episodios más recordados de la primera etapa de la guerra. Allí quedó inmortalizada la figura de El Pípila, símbolo de la valentía popular.
Poco después llegó la batalla del Monte de las Cruces, una de las mayores victorias insurgentes de los primeros meses. Sin embargo, la guerra también mostró su enorme dureza. Las derrotas, la falta de organización y la persecución realista terminaron con la captura y ejecución de Hidalgo, Allende y otros líderes en 1811.
Parecía que todo había terminado.
Pero una causa sostenida por miles de personas no podía desaparecer con la muerte de sus primeros líderes.
Entonces surgió otra figura fundamental: José María Morelos y Pavón.
Morelos llevó la lucha a una nueva etapa. Fue un brillante estratega y, al mismo tiempo, un hombre que comprendió que la independencia debía significar también una transformación política y social.
Durante sus campañas destacó el sitio de Cuautla, donde sus tropas resistieron durante semanas frente a las fuerzas realistas. En 1813, Morelos convocó el Congreso de Chilpancingo y presentó los Sentimientos de la Nación, documento en el que defendió principios como la soberanía nacional y la igualdad.
Ese mismo año, el Congreso declaró la independencia.
Morelos fue capturado y ejecutado en 1815, pero nuevamente la lucha continuó.
Durante los años más difíciles de la insurgencia, cuando parecía que el movimiento podía extinguirse, Vicente Guerrero mantuvo viva la resistencia en el sur. Su perseverancia fue fundamental para que la causa independentista sobreviviera.
Finalmente, en 1821, ocurrió la unión que permitió consumar la independencia. Agustín de Iturbide y Vicente Guerrero acordaron el Plan de Iguala, y posteriormente se formó el Ejército Trigarante.
Después de once años de guerra, el 27 de septiembre de 1821, el Ejército Trigarante entró triunfalmente en la Ciudad de México.
México era independiente.
Por eso, cuando hoy celebramos este 216.º aniversario del inicio de la Independencia, no debemos recordar solamente una fecha.
Debemos recordar a Hidalgo, que tuvo el valor de levantar la voz.
A Allende y Aldama, que arriesgaron todo por la causa insurgente.
A María Josefa Crescencia Ortiz Téllez-Girón, cuyo papel fue fundamental para que el movimiento pudiera comenzar.
A Morelos, que imaginó una nación soberana y más justa.
A Vicente Guerrero, que nunca abandonó la lucha.
A El Pípila y a tantos hombres y mujeres anónimos que pusieron su fuerza, su trabajo y su vida al servicio de una causa.
Porque México no fue construido únicamente por los grandes nombres de los libros de historia.
México también fue construido por el pueblo.
Por campesinos, trabajadores, mujeres, jóvenes, soldados e indígenas que, en medio de enormes dificultades, decidieron creer que su tierra podía tener un destino propio.
Y esa es quizás la razón más profunda para sentir orgullo de ser mexicanos.
Nuestra historia nos demuestra que los grandes cambios comienzan cuando las personas tienen el valor de levantarse, de defender sus ideales y de trabajar por algo que todavía no pueden ver, pero en lo que creen.
Hoy, 216 años después de aquel primer grito, la responsabilidad también es nuestra.
La Independencia no debe ser solamente un recuerdo del pasado. Debe inspirarnos a construir el México del futuro: un México unido, libre, justo, solidario y orgulloso de sus raíces.
Que nuestras tradiciones nos recuerden quiénes somos.
Que nuestra historia nos recuerde de dónde venimos.
Y que nuestros sueños nos impulsen hacia dónde queremos llegar.
Porque hace 216 años comenzó una lucha que cambió nuestra historia.
Hoy nos corresponde a nosotros continuar construyendo la historia de México.
Con orgullo por nuestro pasado, gratitud por quienes nos precedieron y esperanza por las generaciones que vienen:
¡Vivan los héroes y heroínas de nuestra Independencia!
¡Vivan quienes dieron su vida por México!
¡Vivan las mujeres y los hombres que todos los días construyen esta nación!
¡Viva la Independencia de México!
Y sobre todo…




