Foto: Fútbol y los intereses económicos (iStock)

¿Por qué no se canceló el mundial en México como sede?

Reta anti-FIFA cista. Colectivas feministas protestan frente a Catedral contra el Mundial de Fútbol

En el marco de la inauguración de la justa mundialista 2026, la Colectiva Feminista MAPAS, Colectiva Atormentadas, Red Solidaria de Derechos Humanos y Familiares de Personas desaparecidas encabezaron el pasado 11 de junio de 2026 en Morelia Michoacán, una protesta denominada “Reta anti-FIFA cista” frente a la Catedral de Morelia. A través de un partido de fútbol callejero y la pinta de consignas, las organizaciones manifestaron su rechazo al mega evento deportivo, al que calificó como un modelo de negocio que profundiza el despojo territorial, la violencia y la gentrificación en el país.

La movilización, que convocó a mujeres y disidencias a “okupar las calles” a partir de las 11:00 horas, sirvió como plataforma para visibilizar problemáticas estructurales como las desapariciones forzadas, la precarización económica y los feminicidios, argumentando que el espectáculo deportivo funciona como una vitrina para ocultar la crisis social.

“No se trata de estar en contra del fútbol, sino de señalar que los megaeventos deportivos organizados bajo la lógica del capital responden a intereses empresariales y no a las necesidades de la población. La FIFA obtiene miles de millones de dólares en ingresos, mientras las ciudades anfitrionas asumen gastos en infraestructura, seguridad y adecuaciones urbanas que son financiadas con recursos públicos” expuso la colectiva MAPAS a través de su posicionamiento.

Cuestionan mitos de la derrama económica

Acompañadas por pintas de consignas antifascistas, las manifestantes expusieron argumentos respaldados por la investigación académica global, citando a especialistas en economía del deporte como Andrew Zimbalist, Victor Matheson y Robert Baade, quienes han documentado que los beneficios financieros de estos torneos suelen ser exagerados por los comités organizadores.

La colectiva recordó los precedentes de Brasil 2014 —que dejó estadios subutilizados y protestas masivas por falta de inversión en salud y educación— y Sudáfrica 2010, donde las ganancias fueron capturadas únicamente por corporaciones y cadenas hoteleras. Para el caso de México, advirtieron que el Mundial coincide con procesos de especulación inmobiliaria y “turistificación” que encarecen la vivienda y desplazan a comunidades trabajadoras.

“¿Para quién se organiza el Mundial? No para las personas trabajadoras que sostienen la economía con su esfuerzo cotidiano, sino para una élite económica que convierte incluso la cultura y el deporte en mercancías (…) El espectáculo funciona como una vitrina para atraer inversiones y generar ganancias privadas, mientras las mayorías reciben empleos temporales y precarizados”, fustigaron.

Finalmente, la organización civil enfatizó que la riqueza de una nación debe medirse por su capacidad para garantizar una vida digna y no por récords de audiencia.

La autorización del mundial en México

Cabe recordar, que fue el expresidente Peña Nieto pocos días antes de entregar el gobierno en el año de 2018, quien autorizó la realización del mundial presente. Sí, fue el gobierno del entonces presidente Enrique Peña Nieto quien firmó los acuerdos y garantías con la FIFA para autorizar la sede del torneo. 

Detalles clave de la gestión
  • Firma de garantías: En enero de 2018, la administración de Peña Nieto emitió la Garantía Gubernamental. 
  • Exenciones fiscales: Este documento oficial otorgó las exenciones de impuestos requeridas por la FIFA y facilitó los compromisos de visado. 
  • Anuncio oficial: El 13 de junio de 2018, Enrique Peña Nieto confirmó públicamente que México, junto a Estados Unidos y Canadá, albergaría la Copa del Mundo. 
  • Único país listo: México fue el primer y único país de la candidatura tripartita en entregar en tiempo y forma los requisitos y garantías gubernamentales exigidos por la FIFA. A través del gobierno de México dirigido por Peña Nieto.

¿Por qué no se canceló el mundial?

Es legitimo hacer notar que si el gobierno anterior del Presidente López Obrador o el actual de la Presidenta Claudia Sheinbaum hubiera cancelado el contrato del Mundial firmado por Peña Nieto, habría significado una crisis diplomática y legal histórica: México enfrentaría demandas multimillonarias por incumplimiento, la pérdida de la sede frente a Estados Unidos y Canadá, un boicot turístico, y el veto de la FIFA para futuros eventos internacionales. 

Si la presidenta Claudia Sheinbaum hubiera roto unilateralmente el acuerdo de organización conjunta para la Copa Mundial de la FIFA 2026™.

Las consecuencias directas se desglosan en tres ámbitos:

1. Repercusiones Legales y Financieras

  • Demandas multimillonarias: La FIFA y los consorcios de estadios (Estadio Azteca, Estadio Guadalajara, Estadio Monterrey) habrían demandado al Estado mexicano por miles de millones de dólares en daños, lucro cesante y costos de infraestructura ya invertidos.
  • Incumplimiento de garantías: Al haberse firmado acuerdos internacionales (con exenciones fiscales incluidas), una cancelación de esta magnitud sentaría un precedente negativo para tratados comerciales, asimilando al país como un socio de alto riesgo para el turismo y los negocios. 

2. Aislamiento Deportivo y Logístico

  • Pérdida de la sede trilateral: El torneo continuaría, pero de forma exclusiva en Estados Unidos y Canadá. La Selección Mexicana se quedaría sin su boleto automático como país anfitrión y tendría que disputar su clasificación en las eliminatorias de la Concacaf. 
  • Veto internacional: El máximo organismo rector del fútbol mundial excluiría a México de cualquier postulación futura para albergar torneos, campeonatos o congresos, bloqueando la derrama económica esperada. 

3. Impacto Social y Político Interno

  • Descontento popular: Millones de aficionados al fútbol se quedarían sin la posibilidad de presenciar partidos mundialistas en el Estadio Azteca, Guadalajara o Monterrey. 
  • Tensiones diplomáticas: Se dañaría la relación con los gobiernos de Estados Unidos y Canadá, socios en el tratado comercial T-MEC, debido a la ruptura abrupta de un proyecto logístico y de seguridad integrado. 
Pese a las críticas de la mandataria sobre el costo excesivo de los boletos, la vía diplomática elegida fue mantener la sede, utilizar el Castillo de Chapultepec para eventos corporativos, enviar representantes gubernamentales en lugar de asistir personalmente a los estadios, y posicionar la inauguración en el Estadio Azteca bajo una narrativa de austeridad. 

Por: Redacción LCA

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